Intersecciones: O la voluntad de resistir a la próspera adversidad*

#by yudinela ortega

La diferencia del criterio, debe ser alimento; no pugilismo. A fin de cuentas, ninguno de nosotros, por separado, tiene demasiada importancia: Es ese nudo, trabado y múltiple, ese haz profuso de la cultura cubana el que nos mueve, nos enamora, nos lleva a estudiar todos los días y a gozar de una experiencia artística que alcanza a resumir, en valiosas imágenes, todo eso, contradictorio y bueno, que ha sido la vida del cubano.

Rufo Caballero (1)


En la Habana se respira Bienal (2). Desde el 12 de abril y hasta el 12 de mayo de 2019, se estará celebrando la 13ª edición del evento más esperado de las artes visuales en Cuba. En un contexto sociocultural cuando menos polémico, alrededor del que se proyectan cuestionamientos de diversa índole, la otrora Bienal del Tercer Mundo, es ya una realidad constatable. Suspendida a finales de 2017 a consecuencia de los estragos ocasionados por el huracán Irma, hoy la Bienal se presenta como un campo de batalla. Una cruzada en la que nos miraremos a los ojos y nadie pasará inadvertido. Cuando el grito de: ¡A degüello! retumbe en los muros de una ciudad que celebra sus quinientos años, no habrá tiempo para lustrarse los zapatos. Ahí sabremos, a quién le preocupa ciertamente “La construcción de lo posible”. Mientras tanto, la Bienal existe y no le importa ser gestionada por unos o por otros. Tiene como única pretensión, suceder. En la aventura que presupone la gestación de un suceso cultural que aúna no solo a los artistas, también a las comunidades, a los sujetos independientes y a las instituciones con nombres y apellidos. Resalta un lugar: Factoría Habana.

El Centro para la experimentación del arte contemporáneo, adscrito a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, ha sido una de las galerías invitadas a formar parte de las enjundiosas propuestas curatoriales que conforman el programa de exposiciones de la Bienal. Para la ocasión, Factoría Habana estará mostrando los trabajos de reconocidos artistas cubanos y ha hecho extensiva la invitación a otros creadores provenientes de México y África.

Intersecciones… Cuba, México, África (3), ocupa los tres niveles del espacio galerístico, entre los que se distribuye su génesis curatorial; cuerpo teórico que se sujeta en la idea de confluencia. Esta exhibición es la última etapa del work in progress: In Itínere, iniciado a mediados del 2018 y al que pertenecen las muestras: Convergencias. Gonzalo Córdoba/Luis Ramírez y Divergencias: Paradigma líquido de Rafael Villares, invitados también a formar parte de esta última etapa del proceso. Quienes estamos familiarizados con las propuestas curatoriales y el trabajo museográfico que se lleva a cabo en Factoría  –no solo en tiempos de Bienal–  reconocemos el empeño por visibilizar los discursos procesuales del arte contemporáneo. Intersecciones tributa a ese deseo, en cierta medida, pero según su curadora Concha Fontenla, esta vez priorizará el conceptualismo cubano como metáfora de resistencia.

El público que asista a Intersecciones será recibido por obras de artistas cubanos, algunas de ellas expuestas con anterioridad, como ocurre con: País Deseado, (1994) de Antonio Eligio Fernández (Tonel), instalación simbólica de la Cuba de los noventa, reflexión de nuestro kitsch más soberbio y desplazamiento introspectivo a ultranza del ser isleño; o La Ausencia, (2011) y Terapia (2019), de Yoan Capote, secuencias referentes a una misma instalación, en la que perchas en forma de isla, son despojadas de toda indumentaria, desplazadas, ante el vacío de un lugar deshabitado. En este primer momento de la exhibición, se genera un diálogo entre obras producidas por los creadores del patio y en las que se percibe a todas luces la comunión de códigos.  En un intento por dinamitar el contexto que las ha comprendido, beben de ese reservorio de vivencias arraigadas en la médula de la sociedad cubana.

Otras piezas emplazadas en la planta baja son: Gabriel, (2018) de Marco A. Castillo;  una instalación compuesta por seis pesas romanas, unidas por una cadena que las equilibra en directa alusión a la precaria estabilidad de una economía que sobrevive en la cuerda floja. Por otra parte, Archivo fosilizado, de la serie Wok IN Paper (2018) de Fernando Rodríguez. Suerte de láminas realizadas con pulpa de papel prensado extraída de cien ejemplares de la revista Revolución y Cultura, una de las publicaciones culturales más importantes dentro de la intelectualidad cubana luego del triunfo de la Revolución. La serie Emblemas, (2018) de Dagoberto Rodríguez, se compone de algunas insignias pertenecientes a famosas marcas de carros americanos aun en circulación por las calles de la isla. Sin embargo, en lugar de aparecer los nombres de: Chevrolet, Cadillac u Oldsmobile, pueden leerse: Traición, Con la guardia en alto, Patria o Muerte, famosas consignas pronunciadas por Fidel Castro.  Indiscutiblemente, tanto los artistas antes mencionados como el resto de los nombres que conforman la nómina de esta primera sección museográfica, han hecho de la retórica su bandera,  de la metáfora su válvula de  escape, de la heteronomía del signo, el arma para denunciar y concientizar sobre una realidad que, sabiéndose inamovible, simula prosperidad.

Los mexicanos Lucila Aguilar, Andrés Klimek, Sergio Donis y Amor Muñoz y los cubanos Gustavo Pérez Monzón, Clara Porset, Gonzalo Córdoba y Luis Ramírez,coinciden en la primera planta  con poéticas enraizadas en lo artesanal. La funcionalidad, el diseño de mobiliario, la reutilización y resignificación objetual, la colaboración y la preponderancia de los medios de producción, así como las intervenciones a gran escala, son englobados en este segundo nivel expositivo. Gustavo Pérez Monzón, vuelve a presentarse en La Habana y esta vez lo hace con una serie de dibujos bordados y tejidos en el lienzo. Snapseed #1, #2 y #3 (2019) son el resultado de una exploración llevada a cabo por Monzón, en la que logra interrelacionar el dibujo en su máxima expresión gráfica con la tradición del bordado artesanal, tan practicado en las zonas mexicanas de Puebla e Hidalgo y que han influenciado su particular trabajo geométrico. La Ceiba (2016) es la intervención que Lucila Aguilar ha diseñado de forma expresa para Factoría Habana y para la que emplea el bambú, material dúctil, capaz de adecuarse y resistir a las adversidades naturales y a las inclemencias impuestas por el propio hombre.  En general, los artistas que han tomado este cuerpo arquitectónico, han establecido un diálogo locuaz en el que  confluyen arte y diseño. Han sido capaces de proyectarse gracias a las disímiles posibilidades del material; su readecuación y explotación razonables, siempre proporcional a la funcionalidad.

Inside Out, cierra el ciclo de esta trayectoria ascendente por las intersecciones de Factoría Habana. Isabel Moura y Natalia Palombo han curado un proyecto en el que participan Ayọ̀ Akínwándé y Athi-Patra Ruga. Dos artistas que por  vez primera exhiben en Latinoamérica y lo hacen con esculturas, videos y fotografías. La presentación del continente africano, territorio multicultural, como el nuestro, en el que subdesarrollo, segregación cultural y prejuicios rigen y subyugan la individualidad del ser humano. Sobre esa realidad ambos artistas hacen un llamado a la reflexión. Se cuestionan nociones sobre: qué es  lo propio y qué es lo ajeno, qué elementos nos convierten en personas “normales”  dentro de un espacio geográfico que padece una eterna crisis de valores.  Sobre el Arcoíris, de la serie Reinas del Exilio (2016-2017) es un relato visual en el que Athi-Patra Ruga sitúa al espectador en la Sudáfrica post-apartheid, un momento en el que lo diverso se oculta detrás de una historia colonial mal contada, donde no hay cabida para el hombre homosexual , ni para nadie que simbolice lo diferente. Ayọ̀ Akínwándé trabaja una instalación escultórica, para construirla utiliza objetos que ha recopilado en Nigeria y ha traído consigo a La Habana con el propósito de crear una  tumba al hombre colectivo. La instalación, ambientada por una música funeraria propia de  tradición local de Kaduna del Sur, no es más que un tributo al culto funerario, una reflexión sobre la imposición de la igualdad colectiva en detrimento de la identidad individual. Los ademanes de un ritual tan venerado tienen sus fracturas internas. Al parecer, el hombre que se ha masificado no tiene derecho a la despedida y queda relegado al ostracismo.

Ciertamente, Factoría Habana se ha propuesto abarcar en el  inmenso escenario que la contiene, los microrelatos que han definido al arte cubano más reciente. Y así  estar en comunión con el  GRAN RELATO que aspira a cimentar la 13ª Bienal de La Habana: “La Construcción de lo Posible”. Por instantes ha logrado: Interceptar, dialogar, confluir, limar asperezas, compartir, reconstruir lazos, visibilizar y en alguna medida, cuestionar. Pero pudiera ser que su hilo discursivo y lógico se pierda ante tanta objetualidad despampanante. La monumentalidad y la interacción injustificada nublan su afán de transgresión; aunque considero que Factoría Habana seguirá siendo uno de los sitios de obligada atención dentro del circuito galerístico habanero. Allí, ese gigante de O´Reilly  que se ha mantenido en activo  durante diez años, amén de la adversidad, se ha servido y nos ha alimentado de todo lo contradictorio y bueno, que como bien dijera el crítico, ha sido la vida del cubano.


(1) Rufo Caballero. Los dioses mandan. En: Agua Bendita. Crítica de arte, 1987-2007. Artecubano Ediciones. La Habana, Cuba, p. 32.

(2) Estarán participando en la 13ª Bienal de la Habana más de 300 invitados con proyectos individuales y colectivos, artistas de 52 países de África, Medio Oriente, Centroamérica y el Caribe, América del Sur, América del Norte, Europa, Asia y Oceanía. Se destaca la presencia en la nómina curatorial de nueve Premios Nacionales de Artes Pláticas. El Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, la Universidad de las Artes (ISA), el Malecón Habanero con su proyecto Detrás del Muro, el Taller Chullima, la galería Factoría Habana, el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales,  entre otras instituciones de alto prestigio, acogerán múltiples propuestas de alto valor estético y conceptual. (Datos tomados de: http://www.cnap.cult.cu/actualidad/las-puertas-la-xiii-bienal-de-la-habana)

(3) Nómina de artistas: CUBA: Alexander Arrechea, Iván Capote, Yoan Capote, Marco A. Castillo, Antonio E. Fernández Tonel, Carlos Garaicoa, Dagoberto Rodríguez, Fernando Rodríguez, José A. Toirac y Rafael Villares. MÉXICO/CUBA: Lucila Aguilar, Gonzalo Córdoba, Andrés Klimek y Sergio Donis, Amor Muñoz, Gustavo Pérez Monzón, Clara Porset, Luis Ramírez. ÁFRICA: Ayọ̀ Akínwándé (Nigeria) y Athi-Patra Ruga (Sudáfrica) Curadoras: Isabel Moura Mendes y Natalia Palombo.

* Texto publicado originalmente en la Revista ArtOnCuba. Intersecciones: O la voluntad de resistir a la próspera adversidad. XIII Bienal de La Habana. Factoría Habana. Revista ArtOnCuba. No. 21 de 2019. https://artoncuba.com/articulo/intersecciones-o-la-voluntad-de-resistir-a-la-prospera-adversidad/

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