Allí, donde se crecen las alas del cometa solitario*

#by yudinela ortega

(…) Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma de la mano, Lo que ha sido comprendido ya no existe, El pájaro se ha confundido con el viento, El cielo con su verdad, El hombre con su realidad.

Paul Éluard


Hace poco, quizás sin pensarlo, volví a escuchar el nombre de Hilda Vidal. La imaginé de muchas maneras, recuerdo que me vinieron de golpe grandes planos de color. Entonces fui al encuentro de la Hilda colorista, de la pintora que a mis ojos se traducía en unos inmensos planos verdes y amarillos, hasta que estuve sentada frente a ella en su apartamento del Vedado, una de las tardes más lluviosas de este verano.

Ahí comenzó todo, esta aventura que me ha descubierto a una mujer que es mucho más de lo que aparenta, ni es pasiva, ni tímida como ella se ve a sí misma; ni es desconocida, ni sus ojos se han apagado con el vaivén de los tiempos. Esta mujer dejó de ser dos planos de tonos secundarios y expandió la rueda de colores en mi cabeza. Conversamos mucho, esta entrevista es un poco el resumen de una tarde en la que el cielo parecía sucumbir en La Habana, mientras Hilda Vidal me abría las puertas de su casa y me dejaba seguir el vuelo del cometa que es ella; perderme en la melancolía de su pintura intimista y descubrirme entrelazando historias y asumiendo sus significados como aventuras propias, aun sin ser del todo mías.

¿Cómo llega usted a la pintura?

Yo desde niña siempre quise ser pintora. Mi casa era una casa de gente culta. A nosotros de pequeños nos llevaban a exposiciones, mi mamá quiso ser pintora cuando era joven, pero su madre, mi abuela, no se lo permitió. Entonces mi madre hizo uno o dos cursos en San Alejandro, pero hasta ahí; creo que me sirvió de inspiración, porque también desde pequeña quise ser pintora. Recuerdo que cuando terminé el Bachillerato, me tenía que decidir para poder continuar los estudios. Y yo quería ser pintora, estaba decidida, pero no me interesaba entrar en San Alejandro a recibir ese tipo de enseñanza, digamos que rígida, académica, yo quería hacer otra cosa. Entonces lo que hice fue matricularme en la American Academy de Lily del Barrio que era una autoridad en esas materias en aquel momento en Cuba. Lily del Barrio se había formado en los Estados Unidos, entonces me matriculé con ella para estudiar decoración de interiores y diseño de moda. Fue así como comencé esas dos carreras.

 Usted recibió una fuerte influencia de la mano de Manuel Vidal. ¿Cómo es que se conocen y comienza su relación de trabajo?

Recuerdo que cuando yo conocí a Manolo, lo primero que hice fue enseñarle algunos de mis diseños de moda, con los cuales yo había tenido bastante éxito en aquellos momentos. Y entonces los miró así, con aquella actitud que él tenía, esa manera de ser tan directo, que lo llevaba a decirle a las personas las cosas tal cual las pensaba y me preguntó si yo no estaba al tanto de la pintura que se estaba haciendo, de la cantidad de personas que pintaban, que por qué, si yo tenía esa actitud, ese desdoblamiento, nunca me había inclinado más hacia la pintura.  Y yo le respondí que siempre había querido ser pintora, pero que no quería pintar como una pintora académica, una pintora a la que le enseñan los colores, cómo los debe usar, dónde deben estar las sombras en el cuadro. Porque sinceramente, esa manera de pintar a mí no me interesaba.Entonces Manolo, fue la primera persona que se brindó a ayudarme, a hacerme penetrar en el mundo de la pintura e ir más allá de mis diseños. Y así fue cómo empecé, como di mis primeros pasos, poco a poco. Recuerdo que teníamos encuentros de taller, que se salían de la sistematicidad académica, eran más bien encuentros prácticos, que iban más allá del concepto clásico de una clase de pintura.

Yo hacía mis trabajos y él me los criticaba. Yo conocía las obras que estaban en el Museo de Bellas Artes, había leído sobre los artistas de la vanguardia, pero muchos de los conocimientos que adquirí cuando comencé a estudiar con Manolo fueron a través de sus libros, de las lecturas que me recomendaba. Manolo me enseñó muchísimo, fue a través de sus recomendadas lecturas que conocí el movimiento de la pintura moderna.  Recuerdo que me mostraba láminas, en las que yo iba identificando las obras.

Uno de mis artistas predilectos es Henri Matisse; recuerdo que nos pasábamos horas estudiando las láminas de un libro sobre él que tenía Manolo. Yo trataba de recrear su técnica pictórica en mi imaginación, sus transparencias, el restregado en su pintura. Creo que mi obra le debe mucho a estas lecciones, a la obra de Matisse. Agradezco mucho esas horas, porque aprendí a ver la pintura de verdad. Y así fui progresando… Un tiempo después de haber conocido a Manolo nos vinculamos románticamente, emocionalmente, y compartimos nuestras vidas por más de treinta años. Y siempre hasta el final, para mí, su criterio fue muy apreciado. Manuel era un hombre muy culto, de una vasta experiencia y sabiduría, había viajado y conocido muchísimo. Era, por decirlo de alguna manera, el primer crítico de mis trabajos, de mi pintura.

 ¿Cuándo logra insertarse en el ámbito de las artes plásticas?

Yo comienzo mis clases en el taller con Manolo en el año 1971 y hago mi primera exposición en el año 1973, en una galería perteneciente al Ministerio de Salud Pública. Este espacio fue creado por mi padre que era cirujano y un hombre muy culto, muy interesado en los temas del acontecer artístico. Y entonces quiso crear allí en la dirección del MINSAP una galería para que los empleados y el público en general pudieran tener acceso a este tipo de expresiones. Que fuera un espacio donde los jóvenes tuvieran la oportunidad de presentar sus primeros trabajos, donde poder hacer sus primeras exposiciones. Y es precisamente en la Galería del MINSAP donde hago mi primera exposición personal en el año 73`.

 ¿Ha marcado la figuración el transitar y la evolución de la pintura de Hilda Vidal?

Creo que, en mis primeras obras, sobre todo, puede apreciarse una inclinación total hacia la figuración. Siempre me ha llamado muchísimo la atención la figura, la composición con figuras, y también me impactó mucho el expresionismo. Creo que me he movido desde siempre dentro de una suerte de figuración-expresionista. Pero hay que ser consciente de que no es lo mismo cuando uno inicia su carrera y luego la manera en la que va evolucionando, pero creo que en mis inicios estuve muy imbuida por la figuración.

A principios de los ochenta entré en lo que viene siendo mi serie de “Los cacharros”. Usaba lozas blancas, cafeteras, tazas, platos y todos esos objetos los representaba en mis cuadros. En esta etapa creo que es muy interesante el desarrollo de mi trabajo, yo usaba superficies blancas, en tu totalidad. De ahí, me muevo hacia el arte abstracto- geométrico. Me mantuve dentro de la abstracción durante algunos años, para más tarde volver a entrar a la figuración, la figuración humana, aunque creo que no me desapegué tanto de esta condición figurativa de mi trabajo.  Mi serie de Los cacharros es también figuración, y mis personajes son de los signos más reconocidos en mi obra.

 Sobre los noventa, regresa la figuración humana en mi obra, y cobra un revuelo más profundo, creo que es testigo de un enriquecimiento ganado en mi período abstracto, con la personalidad y detalles propios de lo geométrico, que ya yo había hecho y que creo haber asumido desde siempre en mi trabajo.

 El ser que habita en cada uno de sus personajes invita a perderse en sus escenas llenas de poesía. ¿Hasta qué punto llegan los dominios de la psicología, del trabajo con el subconsciente en sus pinturas?

En la década de los noventa, es cuando llego a la psicología, es aquí cuando despierta en mí ese interés por el yo interior, por el ser de los propios seres humanos, para llamarlo de una manera más exacta.  Creo que he intentado plasmar en mi trabajo todas las búsquedas hechas a través del campo psicológico, es un área que he investigado y que trato de proyectar en mi pintura. Creo que, tanto en la representación visual, como en la escogencia de los títulos de las piezas, hay una intención, a veces medio subliminal, por trabajar desde la psicología. En el año 2008 yo tuve una exposición personal en la Galería Villa Manuela de la UNEAC, que se llamó El peligro del subconsciente. Me gusta jugar con este tipo de frases, de títulos que, si se piensan bien, son delatores, más que nada.  Delatan al propio artista, en mi caso creo que mi obra, por supuesto soy yo, y es a su vez un resumen de mis experiencias. Pero también esas mismas obras son del espectador, sugieren, trabajan el subconsciente de una u otra forma. Pues cada quien mira una obra con lo que es, con lo que tiene, partiendo de una vivencia, de un referente específico. Mi pintura siempre ha estado muy cercana al ser humano, muy imbuida de los azares del subconsciente, con esa relación espectador-obra que es inevitable.

Mi última exposición en el año 2013 fue en la Galería El Reino de este Mundo, de la Biblioteca Nacional de Cuba y se titulaba “Se creyó mirar y era mirado”. Y es que yo busco, ya te digo, aun a través de un proceso espontáneo, establecer en mi obra ese juego de roles entre ella misma y el espectador. ¿Quién mira a quién? ¿Quién es el verdadero protagonista? Me interesan mucho este tipo de ironías que van más allá del campo de lo puramente artístico. Los títulos son importantes para mí. Nacen de la gran poesía, de búsquedas de concatenación entre mi pintura y la lírica de algún autor. La poesía es de mis artes preferidas. Da igual si el poeta es Paul Éluard, Pablo Neruda, Antonio Machado, sus lecturas me inspiran, me llevan a darle nombre a mis pinturas. En cualquier caso, no son fruto de la ingenuidad.

 ¿Por qué esa fascinación por el color?

Pues sí, a mí el color me interesa muchísimo, para mí es fascinante y trato de traducir emociones con él. Por decirlo de alguna manera, casi te diría que lo necesito, el color es parte esencial de mi vida y de mi obra por extensión. Intento hacer combinaciones de colores no usuales, de atreverme a probar soluciones novedosas a través del color, de las formas. En mi obra el color es una parte muy fuerte, es esencial.

 La gran producción de Hilda Vidal se concentra en la pintura, pero usted ha incursionado en otras manifestaciones. Ha diseñado para el Guiñol Nacional, ha hecho ilustración, ha trabajado el papel maché, también la escultura. Pero, ¿cómo llega usted a las esculturas blandas?

A mí me encanta la escultura, pero si pintar aquí es ya complicado por la ausencia de materiales, imagínate la escultura. Además, mi espacio real casi que no me lo permite, mira como tengo la casa completa, es estudio, es almacén… Me gustaría muchísimo poder hacer más esculturas, pero soy una persona muy práctica y sé que no tengo las condiciones. Pero en el año 1985 las cosas eran un poco diferentes. Nosotros, Manolo y yo, recibíamos por aquellos años a muchos artistas jóvenes, estábamos muy vinculados, porque Manolo a pesar de ser un hombre mayor, un artista que se inició en la década de los cincuenta, era muy respetado. Nosotros siempre teníamos las puertas abiertas para los jóvenes que pasaban por casa. Recuerdo a los muchachos de Volumen I, casi todos pasaban por aquí, le pedían a Manolo que les escribiera algunas palabras; nada, que estábamos muy vinculados con todos ellos. Nos actualizaban constantemente. Por esos años precisamente, fue que se me ocurrió la idea de mis esculturas blandas. A mí siempre me gusto hacer muñecos de trapo, incluso gané un Primer Premio en el Museo Nacional de Artes Decorativas. Recuerdo que Antonia Eiriz formaba parte del jurado.

El caso es que entre los jóvenes que nos visitaban, eran muy asiduos Sandra Ceballos y Pepe Franco. Entonces en aquel momento Sandra trabajaba mucho con el tejido, hacía pequeñas piezas con estambre y nos pusimos de acuerdo para hacer una exposición en la entonces Centro de Arte 23 y 12. “Tiempo, Espacio y Movimiento” fue el nombre de aquella muestra inolvidable para mí. Participamos Sandra Ceballos con sus tejidos, Pepe Franco que se iniciaba en sus figuras de cebras y tigres… recuerdo que su pieza era una serpiente de lona pintada. Manolo hizo tres vestidos colgados en unos percheros blancos (El sentido de esas tres piezas era señalar el sexo femenino). Tenían diferentes formas y colores, pero muy provocativos los tres. Yo hice unas figuras grandes de frazadas de piso, coincidió con el momento de mi serie de “los cacharros”, entonces hice primero una mesa forrada de colcha de piso y encima coloqué un grupo de cacharros, todos hechos con las colchas de piso, y junto a aquella instalación una figura femenina gigantesca, hecha también de colcha y rellena con papel.

Recuerdo que aquella exposición fue una sensación, porque en aquel momento no se hacían ese tipo de cosas tan instalativas. Nosotros nos apropiamos de la galería. Fue una ocasión única, en mi caso nunca más volví a hacer aquel tipo de esculturas. Imagínate, plenos años ochenta y nosotros metidos en aquellos planes; recuerdo que incluso en el libro de la galería nos insultaban por cómo dispusimos el lugar.

 En sus más de cuarenta años de creación, usted ha reconocido una influencia palpable y me refiero a la Escuela de la Habana. ¿Cuánto queda de la Escuela de la Habana en su obra?

En mi obra la influencia de la Escuela de La Habana empezó siendo muy evidente. Pero una vez que fui madurando, aprendiendo, añadiendo conocimiento a mi trabajo, mis referentes fueron expandiéndose, creo que en este mundo hay que saber de todo. He sido una persona consciente de que hay que conocer, hay que hacerse de un poco de cultura, no se puede dejar de saber lo que otros hacen, vivir de espaldas al pasado, no, hay que estudiar, ser cultos. 

En mis primeros años también recibí la influencia de la Escuela de La Habana, por mi manera de utilizar los colores, por la recreación en interiores de mis personajes, de las situaciones que represento. Creo que son rasgos muy evidentes en mi obra, sobre todo durante los setenta. Ya, más tarde con el paso del tiempo, se fueron diluyendo, creo que fui creando mi propio mundo, aislado, individual, si se quiere. Pero es que cuando uno empieza, uno siente y quiere hacer muchas cosas, solo que a veces no se puede, porque no se tiene la técnica o la formación requerida, esa que precisamente te dan los años de trabajo, para hacer lo que tú quieres hacer.

Medularmente es una influencia que existe, que está ahí. Conozco muy bien la pintura de sus adeptos, su historia y los admiro muchísimo, creo que son unos pintores excepcionales, pero el tiempo ha pasado y se evoluciona con él. La mayoría de los críticos que han escrito sobre mi obra, concuerdan que yo soy algo así como un cometa solitario. Puede que se interprete de muchas maneras, pero es lo que soy. Es lo que hago. Mi obra es muy intimista, aunque tengo consciencia plena de lo que se está haciendo, pero yo tengo mis maneras, mi forma de trabajar, mi proceso introspectivo propio. Y como parte de este mismo proceso de aprehensión, creo que mi relación con la Escuela de La Habana se ha sofisticado, ahora es una relación con la Escuela de La Habana actualizada.

¿Qué no le puede faltar a Hilda Vidal en su día a día?

Aprender, no parar de aprender. Creo que es fundamental, es más importante que dictar lecciones y no solo en la pintura, sino en la vida misma. Porque aprender es parte del trabajo, el conocimiento está en la ejemplificación de una obra hecha, en el intercambio de experiencias, en el trabajo en el taller, es un estímulo vital.

 ¿Proyectos futuros?

Bueno, muchos proyectos están tejiéndose ahora mismo. Yo sigo trabajando, diariamente, sin descanso, porque aun sin pensar en los espacios físicos, creo para exponer en ellos. Quiero pensar que podré antes del 2020 exponer en el Museo Nacional de Bellas Artes, es un deseo que guardo. Yo he trabajado mucho con galerías en el extranjero y quisiera que se viera más mi obra en la Habana. Ya te mantendré al tanto.

* Entrevista a la artista cubana Hilda Vidal. Texto publicado en: Revista Artecubano, No.2 de 2017, pp. 62-65.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s