De buscadores a encontrados: La Magia del Objeto Outsider *

#by yaysis ojeda becerra

Cualquier material pudiera resultar el soporte para sus piezas: juguetes rotos, muebles, ropas usadas, viejas fotografías y cuadernos, puertas, ventanas, muros y pedazos del olvido. Llevados por la carencia de recursos y una innata vocación antropológica, los artistas brut buscan inconscientemente hasta llegar al objeto y de un flechazo imbuirse en ese instante de inspiración, donde lo autobiográfico y los conflictos emocionales se desatan tras la morfología objetual. Bajo el signo del hallazgo, es el objeto quien sugiere la idea; quien reclama su transmutación hacia lo escultural, lo pictórico, el collage, o lo instalativo; en una fusión equilibrada de la nueva dimensión estética a sus contenidos iniciales.

De ahí que una notable característica, que distingue el uso de los materiales de reciclaje en los artistas brut y aquellos llamados contemporáneos, sea que mientras estos a la hora de articular un discurso, necesitan de esbozos e investigaciones previas, que se fundamentan en metodologías y herramientas técnicas, aprendidas en años de estudios en talleres y academias; los creadores brut en cambio, se dejan seducir por la intuición y el impulso creativo, para revertir las claves de un proceso espontáneo marcado por la precariedad; y lejos de razonamientos o algún orden lógico, elaboran la obra de arte con apenas una previsualización como guía. En el arte contemporáneo los materiales apoyan la idea conceptual de la pieza; pero en el art brut es el material el protagonista de una historia de renovación, contraria a preciosismos y vanidades intelectuales.

Durante la intervención del objeto, es significativo el vínculo que se establece entre el artista y la pieza, en una posible simbiosis extrasensorial, que en ciertos casos alcanza connotaciones místicas; y hacen que la fuerza semántica que va adquiriendo la obra, sea asumida a niveles casi animistas. El artista en esta relación de entrega y compenetración, puede llegar a convertirse en un elemento más de su propia producción, y exteriorizarlo de modo performático o mediante el cambio de su apariencia física. De manera que el buscador se convierte en el encontrado, y a medida que transforma también se va transformando. En ese camino de encuentro consigo mismo, se mantiene una comunicación íntima, fluida; la obra constituye un silencioso interlocutor; una especie de escape del medio reinterpretado por la mirada del sujeto; que desde una perspectiva un tanto grotesca, críptica y perturbadora, representa un universo alternativo a su cotidianeidad, y se muestra particularmente sensible al entorno social que le rodea. En determinados ejemplos, estos creadores pueden experimentar un apego obsesivo hacia ese mundo objetual que generan; en él se sienten seguros, a salvo, y lo conciben como refugio y materialización de lugares paradisíacos. Este comportamiento adictivo suele ser de relativa dependencia, al integrar las piezas a su entorno vivencial; o, por el contrario, verse afectados por reacciones chocantes de amor y odio hacia las obras, al extremo de caer en ciclos continuos de destrucción y arrepentimiento.

A varios de los participantes en esta exposición, les pregunté sobre qué sucedería si de pronto abriesen los ojos, y no tuviesen alrededor ninguna de sus obras. La mayoría coincidió en una sensación extraña de vacío, perdida, agobio, desasosiego; y que volverían de súbito a elaborarlas. En las respuestas, era latente la necesidad de reconocerse en cada detalle que el momento de la creación les ofrece; de asumir el arte pese a todo, como actitud, espacio de encuentro y principal sentido de sus realidades; cual vía de resistencia personal a los modelos fallidos de las sociedades actuales, alejados de las esencias vitales del ser humano. Ellos en sus piezas, logran ser lo que crean. 


* Texto realizado para el catálogo de la exposición: La Magia del Objeto Outsider, comisariada por Claudia Taboada y organizada por Naemi (National Art Exhibitions of The Mentally Ill) en el Centro Cultural Español de Miami. La muestra reúne las obras de 16 artistas brut y estará abierta al público del 13 de febrero al 13 de abril de 2020.

Nómina de artistas: Isaac Crespo, Misleydis Castillo, Mario Mesa, Federico García Cortizas, Candice J. Avery, Eric Holmes, Adriam Horta, Jorge Alberto Hernández Cadi (El Buzo), Patrick La Fon, Milton Schwartz, Ramón Losa, Julián Espinosa Rebollido (Wayacon), Roger Sadler, Damián Valdés Dilla, Guillermo Marcos Casola (Rigo), Héctor Gallo Portieles (Gallo)

Catálogo de la exhibición:


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